“Eramos dos amigos.
Nos somos extraños.
Y está bien.
Somos dos barcos cada uno con su meta.
Podemos encontrarnos y celebrar una fiesta...
pero la omnipotencia de nuestras tareas nos ha separado,
impulsado a mares diversos y a otros soles,
y quizá no nos volvamos a ver.
O quizá nos volvamos a ver,
sin reconocernos, de tanto que aquellos mares y soles nos hayan cambiado.
Hacernos extraños uno a otro es la ley...
Por eso se ha de hacer cada vez más sagrado el pensamiento de nuestra antigua amistad.
Probablemente existe, en lo invisible, una trayectoria formidable, órbita estelar,
en que nuestros caminos y metas diferentes quedan incluídos como pequeñas etapas.
Elevémonos hasta este pensamiento.
Sólo que nuestra vida es tan corta, y nuestra vista tan débil...
Creamos pues a nuestra amistad estelar,
aunque sobre la tierra tuviéramos que ser enemigos”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario